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Cambiando de hábitos cambiamos de vida

(English translation below)

 

Me gustaría empezar compartiendo una cita:

 

“No puedes cambiar tu futuro, pero puedes cambiar tus hábitos.

Y seguramente tus hábitos cambiarán tu futuro”.

 

Permitidme entrar en el tema de golpe, sin demasiados detalles. De adolescente, era lo que se suele decir una “chica mala”. Tenía poca confianza en mí misma, me rodeé de algunas personas que me hicieron la vida muy difícil, fumé (¡en algún momento hasta 40 cigarrillos al día!), bebí demasiado alcohol e hice muchas otras estupideces.

 

Era bastante obvio que hacían falta algunos cambios.

 

Cuando conocí a mi esposo, que no fumaba (sigue sin hacerlo) y que no había bebido alcohol en 20 años, decidí ir a por ellos.

 

Dejé de fumar, no de un día para otro. Siempre me permití fumar un cigarrillo cuando sentía que realmente lo necesitaba. Lo fui reduciendo drásticamente hasta que un día ya no fumaba nada de nada. No fumar se convirtió en un hábito. Lo mismo que no beber. Pero poco a poco.

 

Me fui de mi ciudad y viajé por el mundo. Había vivido en el mismo lugar durante 25 años. Casi no sabía hablar en inglés. Me mudé a Tailandia. Este fue sin lugar a dudas un gran paso fuera de mi zona de confort. Pero aprendí a adaptarme a la nueva situación, nuevas personas, un nuevo idioma. No fue fácil, pero una vez que entiendes que cada día es un nuevo desafío, con todas las luchas y experiencias buenas y malas, te acostumbras. Aceptar el reto diario se convirtió en un nuevo hábito. Poco a poco.

 

Me convertí en madre. Estaba completamente abrumada. No me esperaba que fuera a ser tan difícil. Mi vida era una lucha, estaba estresada, cansada, totalmente agotada y débil, y no pasó mucho tiempo antes de que esto influyera en mi salud. Infecciones recurrentes, dolores de espalda constantes, entumecimiento en manos y pies, calambres, migraña. La lista de quejas era larga. Perdí totalmente el control sobre mi cuerpo. Una vez más, era obvio hacían falta cambios. No me gusta ir a los médicos si no es realmente necesario. Así que decidí comenzar a hacer yoga. Todo el mundo decía que el yoga es bueno si estás estresado y tienes problemas de espalda. Así que lo intenté.

 

También fui a ver a un nutricionista. Dios mío, en aquel momento pensaba que mi dieta era bastante saludable, pero me enteré de que no era así.

 

Practiqué yoga regularmente y cambié mi dieta. Poco a poco. Se convirtió en un hábito.

 

Hoy tengo una práctica consolidada de ashtanga yoga, mi dieta es sana y equilibrada (lo que no significa que a veces no disfrute de un helado o una copa de vino), sé cuando necesito desconectar, me siento fuerte y todos esos síntomas mencionados anteriormente han desaparecido. Sin olvidar que soy feliz.

 

Muchos de los cambios que puse en marcha se han convertido en un hábito. Son parte de mi vida cotidiana, de mi rutina diaria. Pero no vienen automáticamente. Es un esfuerzo constante al que me enfrento todos los días y tengo que recordarme todo el tiempo "hacerlo, sin más".

 

Al escribir esto, me gustaría alentar a las personas a que no tengan miedo de comenzar a cambiar las cosas. Siempre es el momento adecuado para empezar. Para mí, la clave del éxito fue siempre tomarme mi tiempo y mantener el equilibrio. No se cambia un hábito de la noche a la mañana. Lleva algo de tiempo (en mi caso, unos 15 años ;-)).

 

Si realmente quieres cambiar las cosas en tu vida, puedes hacerlo. ¡Ve a por ello! Nunca es demasiado tarde. ¡Pero sé paciente!

 

De lo contrario, en un año a partir de ahora tal vez desearías haber comenzado hoy.

 

Simone Mattig - Soham Yoga Barcelona

 


It’s never too late to change your habits

First of all I would like to leave you this quote:

 

“You cannot change your future, but you can change your habits. And surely your habits will change your future.”

 

Let me start early - without getting too much into detail. As a teenager I was a pretty ‘bad girl’. I had little self-confidence, I surrounded myself with some people who made my life really hard, I smoked (at some point 40 cigarettes a day!), I drank too much alcohol and I did many other stupid things.

 

It was pretty obvious that some changes were needed.

 

When I met my husband, who was and still is a non-smoker and who hasn’t been drinking alcohol for about 20 years, I decided to go for it.

 

I stopped smoking – not from one day to another. I always allowed myself to smoke a cigarette when I felt that I really needed it. I reduced it drastically until one day I didn’t smoke anymore at all. Not smoking became a habit. Same as not drinking. But slowly.

 

I left my home town and travelled the world. I had lived in the same place for 25 years. My ability of speaking English was almost non-existent. I moved to Thailand. This was definitely a big step out of my comfort zone. But I learned to adapt to the new situation, new people, a new language. It wasn’t easy but once you understand that every day is a new challenge, with all struggles and  good and bad experiences, you get used to it. Taking the daily challenge became a habit. Slowly.

 

I became a mother. I was completely overwhelmed. I had not expected how hard this is. I was struggling, I was stressed, I was tired, I was totally exhausted and weak and it didn’t take very long until this had an influence on my health. Recurrent infections, constant back aches, numbness in my hands and feet, cramps, migraine. The list of complaints was long. I totally lost control over my body – and over my mind. Again it was obvious that changes were needed. I don’t like going to doctors if not really necessary. I decided to start doing yoga. Everybody says yoga is good for you if you feel stressed and have back problems. So here we go.

 

And I saw to a Nutritionist. Gosh, at that point I thought my diet was pretty healthy, but I learned that it wasn’t.

 

I practiced yoga regularly, I changed my diet. Slowly. It became a habit.

 

Today I have an established Ashtanga Yoga practice, my diet is healthy and balanced (which doesn’t mean that I don’t enjoy an ice-cream or a glass of wine sometimes), I know when I need to disconnect, I feel strong and all of those symptoms mentioned above are gone. And not to forget I’m happy.

 

Many changes I applied became a habit. They are part of my daily life - of my daily routine. But they do not come automatically. It’s a constant effort that I face every day and I have to remind myself all the time to “just do it”.

 

With writing this I would love to encourage people not be afraid to start changing things. It’s always the right time to start. For me the key to success was to always take my time and to keep the balance. Changing a habit doesn’t happen overnight. It’ll take some time (in my case about 15 years;-))

 

If you really want to change things in your life you can do it. Go for it! It’s never too late. But be patient!

 

Otherwise in one year from now you maybe wish you had started today.

 

Simone Mattig – Soham Yoga Barcelona

 

 

Carrer de l'Alzina, 5

Barcelona 08024

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