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Encontrar tu camino

 

Decidir tomar un camino determinado en tu vida es difícil, es una apuesta, es un riesgo, es una inversión, es jugártela, ¿quién dijo miedo? Miedo debería darnos el, ¿y si…? Es fácil decirlo, pero hacerlo es otra historia. Creanme, lo sé de primerísima mano. Por eso creo que vale la pena hacerlo. Por supuesto me equivoqué primero, pero cuando curé las heridas que dejaron mis “fracasos” nadie pudo pararme.

En cierta forma, cuando decides en firme que quieres un cambio todo se va dando en esa dirección. ¿Cómo es menos complicado lograrlo? Con ayuda, con gente que crea en ti y que te den ese poquito de valor que crees que te falta. Ahora, la primera persona que tiene que creer en ti...eres tú.

La primera vez que practiqué Ashtanga yoga no sabía que aquello tenía un nombre.

La percepción del Ashtanga, en general, es que “es muy duro”… y ¿qué camino no lo es? Y, lo más importante de todo, ¿lo has probado alguna vez? Las respuestas suelen ser: “no, porque es muy duro”; o, “sí pero lo dejé”.

¿Qué pasa con esta práctica que es amor y devoción por ella o el odio y el rechazo más profundo?
Desde mi propia experiencia es porque es una lección para ti misma/o. Te muestra lo que realmente eres, lo que puedes y lo que no puedes hacer, lo que puedes y lo que no puedes aguantar, la paciencia, la disciplina, la humildad, o la falta de todo eso, la fe ciega en que esta práctica te sacará todo lo “malo” para que puedas ser libre y feliz en tu cuerpo y en tu mente.

Estas son palabras de mi maestra, de esa persona que me hizo creer que es posible llegar, pero para ello hay que trabajar por dentro y por fuera.
Quiero remarcar que esta es mi experiencia, pura y dura, no me lo invento, no lo digo a la ligera.
Yo era incapaz de hacer un medio lotus, !imagínense una doble paloma!!...para mí eso era algo que no iba a suceder en mi cuerpo nunca en esta vida. Le pregunté a mi maestra: “¿Crees que yo podré hacerlo algún día?” Ella me dijo: “Sí, no hay nada físico que te lo impida”. Y eso me dio un poco de rabia, ¿por qué no puedo entonces? ¿Cuál es mi camino? Practicar!Practice and all is coming

No pasó de la noche a la mañana, ni en un mes, ni en dos, ni en seis...fue duro, física y mentalmente. Te da ganas de dejarlo, te preguntas: ¿para qué sigo? No entiendes nada y te duele todo...pero allí debes tener a tu maestra/o, esos que te explican, o lo intentan, que todo es pasajero, que nada es permanente, que cada día es diferente.

Tu maestra/o debería que ser alguien que ya haya experimentado esas sensaciones, que hayan pasado por todo eso, que haya comprobado en su piel ese proceso. Para que sepan entender por lo que estás pasando. Y es en ese momento cuando hay que confiar y dejarse llevar, creer, nunca darte por vencida/o. Never give up”.

Es el día de hoy que sigo maravillándome con esta práctica, hoy puedo hacer Marichyasana B, eso y mil cosas más que creía demasiado para mí.
Cada persona tiene sus batallas, lo importante es reconocerlas y ser valiente, afrontarlo todo, porque quieras o no son tuyas y solamente tuyas.
Es inimaginable lo que puedes llegar a hacer solamente si crees, crees, incluso cuando ya no puedes más, crees, con las fuerzas bajo mínimos, pero sigues, segu

Desde el fondo de mi corazón doy las gracias a mi maestra Tabatha Trejo por enseñarme este camino y todo lo demás, y a todas las personas que me ayudaron con su amor a que no me diera por vencida nunca. Las/os quiero.

Om Shanti Namaste

Marcela Botana da Costa – Soham Yoga (Barcelona/Gracia)

 

 

Carrer de l'Alzina, 5

Barcelona 08024

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