Ashtanga yoga: qué es, la primera serie y el método Mysore
Una secuencia que no cambia nunca. Ese es el rasgo que define este método y también el que decide, en las primeras semanas, si alguien se queda o se va.
Qué es el ashtanga yoga, en una frase: un método de secuencias fijas en el que la misma serie de posturas se repite día tras día, encadenada por un patrón de respiración contado. Nada de la clase se decide sobre la marcha, y ahí está toda su gracia y toda su dificultad.
La palabra se escribe ashtanga, aunque en español aparece a menudo como astanga o asthanga: son transcripciones del mismo término sánscrito y la hache viaja de sitio según quién transcriba. Aquí se usa la primera por ser la forma establecida.
El ashtanga yoga toma su nombre de los ocho miembros –ashta anga– del sistema de Patanjali, aunque el método tal como se practica hoy lo formuló K. Pattabhi Jois en Mysore a partir de lo aprendido con Krishnamacharya. Jois atribuía la secuencia a un texto perdido, el Yoga Korunta, del que nunca ha aparecido copia; los historiadores lo tratan con escepticismo y el método funciona igual de bien sin esa genealogía.
Qué es el ashtanga yoga y qué lo distingue del resto
Tres elementos sostienen la práctica –tristhana, los llama la tradición– y conviene entenderlos antes de pisar una sala.
El primero es la postura. El segundo es la respiración ujjayi, un sonido continuo producido al estrechar levemente la glotis, que hace audible cada inhalación y cada exhalación y sirve de metrónomo. El tercero es drishti, un punto de mirada asignado a cada postura, que evita que los ojos vayan a buscar al vecino.
Lo que resulta de combinarlos es una práctica en la que casi no hay decisiones que tomar. La secuencia está dada, la respiración marca el paso, la mirada tiene destino. Para algunas personas eso es una liberación; para otras, una jaula. Merece la pena saber de antemano a qué grupo se pertenece.
La primera serie de ashtanga: yoga chikitsa
La primera serie se llama Yoga Chikitsa, «terapia del yoga», y son unas setenta y cinco posturas en un orden invariable. Está construida por bloques, y ese orden no es arbitrario.
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Saludos al sol
Cinco de la variante A y cinco de la B. Calientan, establecen el ritmo respiratorio y fijan el conteo que gobernará el resto de la práctica.
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Posturas de pie
Una docena larga, de la flexión hacia delante a los guerreros. Construyen la base: pies, tobillos, caderas y la sensación de estar sostenido desde el suelo.
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Serie sentada
El grueso del trabajo, y donde la primera serie de ashtanga se gana el nombre de terapéutica: flexiones hacia delante, torsiones y aperturas de cadera, unidas por un enlace que se repite entre postura y postura.
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Cierre
Invertidas, apertura de espalda y descanso final. Es idéntico para todas las series y no se salta nunca, ni siquiera en una práctica corta.
Quien recorre entera la primera serie de ashtanga pasa por los cuatro bloques en ese orden, siempre. El enlace entre posturas sentadas –el vinyasa propiamente dicho– es lo que convierte la serie en un trabajo continuo en vez de una colección de posiciones. Es también la parte que más carga acumula sobre los hombros, y la primera que conviene reducir cuando el cuerpo avisa.
El método Mysore: por qué nadie da instrucciones en voz alta
La forma tradicional de aprender esta serie no es una clase dirigida. En una sala Mysore –el nombre viene de la ciudad donde enseñaba Jois– cada persona llega dentro de una franja horaria amplia, extiende su esterilla y practica su propia secuencia en silencio. El profesor circula, corrige, y decide cuándo entregar la siguiente postura.
El método Mysore suena inhóspito y funciona por una razón concreta: se memoriza haciendo. Al no haber una voz que dicte el siguiente movimiento, la secuencia pasa al cuerpo en cuestión de semanas, y a partir de ahí la atención queda libre para lo que de verdad interesa, que es la respiración.
El método Mysore tiene además una ventaja práctica poco comentada: en la misma sala conviven un principiante de tres semanas y alguien con quince años de práctica, cada uno en su punto, sin que ninguno estorbe al otro. Un formato dirigido no puede hacer eso. La contrapartida es logística: el formato exige una franja larga de mañana y salas dedicadas, y por eso se concentra en pocos sitios –así funciona, por ejemplo, el ashtanga en Barcelona.
Ashtanga yoga para principiantes: cómo empezar sin lesionarse
| Decisión | Recomendable | Por qué |
|---|---|---|
| Formato de entrada | Sala Mysore, no clase dirigida | La secuencia se entrega a medida; en dirigida se va con el grupo |
| Frecuencia inicial | Tres días por semana | La carga repetida es el factor de riesgo principal |
| Duración inicial | 25–40 minutos | Es lo que dura lo asignado; alargarlo por cuenta propia es saltarse el método |
| Ajustes manuales | Pedir que sean ligeros o ninguno | Los ajustes profundos concentran la mayoría de las lesiones descritas |
| Enlace entre posturas | Omitirlo los primeros meses | Reduce mucho la carga de hombro sin alterar la serie |
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Para un principiante hay una regla que evita casi todo lo demás: la respiración manda. Si una postura obliga a contener el aire o a respirar a bocanadas, es la señal de parar, no de insistir. El sonido continuo del ujjayi es un indicador honesto porque se corta solo cuando el esfuerzo pasa de un cierto punto.
Y una advertencia sobre el otro extremo. El ashtanga yoga tiene una cultura de disciplina que en algunas salas se estira hasta el aguante, con posturas que se «ganan» y avances que se merecen. Esa parte es tradición social, no técnica, y se puede declinar sin perder nada del método.
Qué esperar los tres primeros meses
Las dos primeras semanas cuesta recordar el orden. Hacia la cuarta, la secuencia empieza a salir sola y aparece el efecto que engancha: la mente deja de estar por delante del cuerpo, porque no tiene nada que decidir.
Quien quiera saber qué mantiene a la gente en este método durante décadas lo encontrará contado desde dentro en por qué se termina amando el Ashtanga. A partir del segundo mes lo que cambia ya no es la flexibilidad sino la respiración: se alarga, se hace más regular y se sostiene en posturas donde antes se cortaba. Ese es el progreso real de este método, y es también la conexión más directa con la práctica de respiración sentada.
Quien venga de un Vinyasa encontrará el repertorio familiar y el formato desconcertante. Al revés, quien empiece aquí y pruebe después una clase de secuencia libre notará de golpe cuánta atención se le iba en escuchar instrucciones.
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Preguntas frecuentes sobre serie fija
¿Se puede empezar ashtanga sin experiencia previa?
Sí, y es la vía normal de entrada en una sala Mysore, donde a cada persona se le entregan solo las primeras posturas. En una clase dirigida sin adaptaciones la cosa cambia: el ritmo va para todos igual y una primera vez ahí suele ser desalentadora.
¿Por qué no se practica los sábados ni los días de luna?
El sábado es el día de descanso semanal del método, heredado de la enseñanza de Pattabhi Jois. Los días de luna llena y luna nueva también se descansa, por una convención tradicional que no tiene explicación fisiológica y que la mayoría de las salas mantiene igualmente.
¿Es cierto que el ashtanga lesiona?
Las lesiones documentadas en este método se concentran en hombros e isquiotibiales, y casi siempre proceden de dos cosas: repetir muchas veces al día un mismo patrón de carga y aceptar ajustes manuales profundos. Ninguna de las dos es obligatoria, y una práctica sin empujones y con volumen moderado tiene un perfil de riesgo corriente.
¿Cuánto dura una práctica completa de la primera serie?
Entre ochenta y noventa minutos cuando ya está entera. Al principio, con diez o quince posturas asignadas, treinta minutos son una sesión completa y correcta: la serie se entrega por partes, no se recorta.
¿Hay que hacerlo seis días por semana?
Es la pauta tradicional, no un requisito para practicar. Tres días semanales sostenidos durante años dan más que seis días durante dos meses, y el propio método reconoce que la frecuencia se ajusta a la vida de cada uno.
¿Qué diferencia hay entre una clase dirigida y una sala Mysore?
En la clase dirigida el profesor marca la secuencia y el conteo en voz alta y todo el grupo avanza a la vez. En la sala Mysore cada persona practica su propia secuencia a su ritmo y el profesor se mueve entre las esterillas corrigiendo de forma individual.