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sohamyoga Guía · España
Flexión hacia delante sostenida sobre una esterilla de lino, en un estudio de paredes blancas y suelo de barro
La secuencia

Saludo al sol paso a paso: la secuencia completa explicada

Seis gestos que se encadenan con la respiración y que, repetidos, se convierten en la unidad básica de casi cualquier clase. Aprenderlos bien una vez ahorra corregirlos durante años.

Actualizado el 12 de agosto de 2026 Lectura de 9 min

Surya namaskar se traduce como saludo o reverencia al sol, y la secuencia se practicaba tradicionalmente mirando al este, al amanecer. El origen exacto se discute: hay quien la remonta a rituales védicos de saludo solar y quien la sitúa, en su forma encadenada actual, en la cultura física india de principios del siglo XX. Como con tantas cosas del origen del yoga, ambas versiones tienen argumentos.

Lo que no se discute es su función. Es un ciclo cerrado que lleva la columna por todos sus recorridos –extensión, flexión, carga– en menos de un minuto, y que sincroniza cada uno de ellos con una inhalación o una exhalación.

Los seis pasos y su respiración

  1. Tadasana – de pie, en calma

    Pies paralelos bajo las caderas, peso repartido, manos a los lados. Aquí no hay nada que hacer salvo comprobar que el peso no está todo en los talones. Respiración normal.

  2. Urdhva hastasana – brazos al cielo

    Se inhala y los brazos suben por los lados. Las costillas bajas no se abren hacia delante: el error clásico es arquear la zona lumbar en lugar de alargar la dorsal.

  3. Uttanasana – flexión hacia delante

    Se exhala y el cuerpo baja desde la cadera, no desde la cintura. Rodillas dobladas sin reparos. La cabeza cuelga.

  4. Anjaneyasana – zancada baja

    Se inhala y un pie va atrás. La rodilla de atrás puede apoyarse. El pecho se abre hacia delante y la mirada acompaña, sin forzar el cuello hacia arriba.

  5. Chaturanga – plancha baja

    Se exhala y el cuerpo baja con los codos pegados al costado, en un solo bloque. Es el paso que más se rompe: si las caderas caen antes que el pecho, hay que bajar las rodillas al suelo.

  6. Adho mukha svanasana – perro boca abajo

    Se exhala y las caderas suben hacia atrás y arriba. Manos separadas al ancho de hombros, dedos abiertos. Los talones no tienen que tocar el suelo, nunca.

De ahí se vuelve: pie adelante, flexión, brazos arriba, de pie. Eso es una ronda. En la variante B se añaden una postura en cuclillas al principio y el guerrero I en las zancadas, lo que alarga el ciclo y sube bastante la intensidad.

Los cuatro errores que se repiten

El primero es ir demasiado rápido. La secuencia se puede hacer en veinte segundos y no debería: cada postura necesita una respiración completa, y una respiración completa dura entre cuatro y seis segundos.

El segundo es la plancha baja. Es la postura con más carga de hombro de todo el yoga corriente y la que más lesiones de manguito rotador acumula. Bajar las rodillas no es una versión inferior: para la mayoría de la gente, durante el primer año, es la versión correcta.

El tercero es empujar los talones al suelo en el perro. El talón baja cuando la cadena posterior lo permite, y forzarlo traslada la tensión a la zona lumbar. Rodillas dobladas y columna larga es mejor perro que piernas rectas y espalda redonda.

Quien practique en una sala de secuencia fija verá estas mismas rondas todos los días durante años, y esa repetición tiene defensores muy convencidos. El cuarto no es postural. Es contar rondas mientras se hacen, lo cual convierte la secuencia en una tarea con final en lugar de en una práctica. Si hace falta llevar la cuenta, se elige un número antes de empezar y se deja de pensar en él.

Cómo integrarlo

Como calentamiento, tres rondas suaves y dos a ritmo normal antes de cualquier práctica de suelo. Como sesión completa, ocho rondas seguidas más cinco minutos de descanso final: son veinte minutos y bastan como práctica diaria durante meses.

Y como puerta de entrada a un método de secuencia fija, es literalmente el principio: la primera serie de Ashtanga abre con cinco rondas de la variante A y cinco de la B, y quien ya las tenga limpias llega a esa sala con la mitad del camino hecho.

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Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre la secuencia

¿Cuántas rondas de saludo al sol conviene hacer?

Entre tres y cinco para calentar antes de una práctica, y entre ocho y doce si el saludo va a ser la sesión entera. Doce rondas completas ocupan unos quince minutos y son una práctica corta perfectamente válida.

¿Hay una sola versión del saludo al sol?

No. Conviven al menos cuatro familias: la versión A y la B del Ashtanga, la de la escuela Sivananda –más larga y con más posturas de suelo– y las adaptaciones que cada profesor introduce. Ninguna es la original; todas son variantes documentadas del mismo esquema.

¿Se puede hacer por la noche?

Sí, aunque activa. Si el objetivo es dormir después, conviene reducir el número de rondas, evitar la plancha baja y terminar con una flexión hacia delante sostenida en lugar de con una extensión.

¿Qué hago si no llego al suelo con las manos?

Doblar las rodillas, todo lo que haga falta. La flexión hacia delante busca el pliegue de la cadera, no la pierna recta; con las rodillas dobladas la columna se alarga, que es lo que la postura pretende. Dos bloques bajo las manos hacen el mismo trabajo.

¿Sirve como calentamiento completo?

Para una práctica de suelo o de flexibilidad, sí. Para una sesión con equilibrios de brazos o aperturas profundas de cadera, no: esas necesitan movilidad específica de hombro y de cadera que el saludo no cubre.