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sohamyoga Guía · España
Detalle de dos manos apoyadas sobre las rodillas en un gesto ritual, con la luz de la ventana cruzando las muñecas
El gesto

Los mudras en el yoga: qué son, su significado y sus tipos

Un gesto que no sujeta nada, no señala nada y no pide nada. Esa es la definición más honesta de un mudra, y también la razón por la que cuesta tanto explicar para qué sirve.

Publicado el 22 de julio de 2026 Actualizado el 26 de agosto de 2026 Lectura de 11 min

La palabra sánscrita mudrā significa sello, marca, cuño: lo que deja huella al presionar. De ahí salen a la vez el gesto ritual, el sello de lacre de un documento y la moneda acuñada. Qué son los mudras, entonces, en su acepción más literal: formas que sellan algo, no que lo producen.

Esa precisión importa porque el vocabulario que rodea a estos gestos suele ir en la dirección contraria. Se les atribuye la capacidad de generar, canalizar o desbloquear. La tradición, cuando se la lee de cerca, dice algo más modesto: el gesto cierra un circuito que ya estaba ahí.

Qué son los mudras y de dónde viene el gesto

Para responder a qué son los mudras hay que salir del yoga postural moderno: aparecen mucho antes y no solo en él. La danza clásica india los codifica con un nivel de detalle asombroso –el Natya Shastra describe decenas de posiciones de mano con significado narrativo preciso–, la iconografía budista los usa para identificar a una figura de un vistazo, y los textos de hatha yoga los tratan como una categoría propia, separada de las posturas y de la respiración.

El Hatha Yoga Pradipika, del siglo XV, dedica su tercer capítulo a diez de ellos. El Gheranda Samhita, algo posterior, enumera veinticinco. En ninguno de los dos son gestos de mano decorativos: la mayoría son acciones corporales completas, con contracciones internas y posiciones invertidas. La reducción de los mudras a «lo que se hace con los dedos» es reciente y bastante empobrecedora, y deja fuera cuatro de los cinco tipos que la propia tradición reconoce.

El significado de los mudras dedo a dedo

El mapa que casi todo el mundo ha visto alguna vez asocia cada dedo a un elemento: el pulgar al fuego, el índice al aire, el medio al éter, el anular a la tierra y el meñique al agua. Poner en contacto dos dedos, según ese esquema, pone en relación dos elementos.

Conviene decir de dónde sale y de dónde no. Es un mapa ayurvédico, coherente dentro de su propio sistema, y ese sistema es una cosmología, no una descripción anatómica. El significado de los mudras dentro de ese marco es simbólico y funciona como funcionan los símbolos: organiza la atención y da un motivo para repetir un gesto exacto. Presentarlo como un mecanismo fisiológico es cambiarlo de categoría sin avisar. Dicho de otro modo: el significado de los mudras es una gramática, no una farmacología.

Tipos de mudras: cinco familias, no una lista de manos

La clasificación clásica reparte los tipos en cinco grupos según qué parte del cuerpo interviene, y solo el primero se hace con las manos.

  1. Hasta – manos

    Los conocidos. Chin, jnana, anjali, dhyana, prana. Se sostienen durante la respiración o la meditación y no requieren preparación alguna.

  2. Mana – cabeza

    Involucran ojos, lengua, oídos o labios. Shambhavi, con la mirada dirigida al entrecejo, es el más citado. Se practican durante periodos cortos.

  3. Kaya – postura

    Posiciones completas del cuerpo combinadas con respiración y concentración. Aquí la frontera con las asanas se vuelve borrosa, y los textos no se esfuerzan por trazarla.

  4. Bandha – cierres

    Contracciones internas sostenidas: la base pélvica, el abdomen bajo, la garganta. Se aprenden con supervisión y siempre después de la respiración, nunca antes.

  5. Adhara – perineales

    Trabajo sobre la región pélvica, el grupo menos difundido y el que más contraindicaciones acumula. No pertenece a una práctica autodidacta.

Los mudras en el yoga: los cinco que se usan de verdad

De todos los tipos anteriores, en una clase corriente aparecen cinco gestos de mano, y con eso hay de sobra para años.

GestoCómo se haceDónde encaja
ChinPulgar e índice en contacto, palmas hacia abajo sobre los muslosAl empezar, para asentarse
JnanaEl mismo contacto, palmas hacia arribaMeditación larga
AnjaliPalmas juntas ante el esternón, sin presiónApertura y cierre de la práctica
DhyanaManos ahuecadas una sobre otra en el regazo, pulgares rozándoseSentadas largas
PranaPulgar con anular y meñique, índice y medio extendidosRespiración con exhalación alargada

Desliza la tabla para ver el resto

Los mudras en el yoga cumplen aquí una función poco mística y muy útil: dan a las manos una tarea. Unas manos sin instrucciones se rascan, se recolocan y consultan el reloj. Unas manos con una forma precisa que mantener dejan de opinar a los pocos minutos, y esa es una parte considerable de lo que se busca al sentarse.

El caso de dhyana merece un apunte porque es el que más sostiene la postura. Con las manos ahuecadas en el regazo los hombros caen por su propio peso y el esternón se abre sin esfuerzo. No hace falta ninguna teoría energética para notar la diferencia: es mecánica.

Cómo introducirlos sin convertirlos en decoración

Un gesto a la vez, durante semanas, y solo dentro de una práctica que ya exista. Añadir cinco mudras nuevos a una sesión que aún no es constante es cambiar de tema, no profundizar.

El orden que funciona es empezar por chin o jnana durante la práctica de respiración, donde ya se está sentado y quieto, y dejar los demás para cuando ese primero se sostenga sin recordarlo. Los cierres –bandhas– van al final del recorrido, y en el Ashtanga se enseñan integrados en la serie desde el principio precisamente porque allí hay un profesor delante.

Los mudras en el yoga se aprenden así, de uno en uno y dentro de algo. Lo que no funciona: fotografiarlos. Un gesto que se hace para que se vea deja de hacer lo único que sabe hacer, que es retirar la atención de la superficie.

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Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre el gesto

¿Cuánto hay que apretar los dedos en un mudra?

Casi nada. La presión correcta es la de sostener una hoja de papel sin arrugarla. Apretar tensa el antebrazo y el hombro, y esa tensión sube hasta el cuello, que es exactamente lo contrario de lo que la práctica busca.

¿Da igual llevar las palmas hacia arriba o hacia abajo?

No, y ahí está la diferencia entre los dos gestos que más se confunden. Con las palmas hacia abajo sobre los muslos el efecto es de asentamiento; con las palmas hacia arriba es de receptividad. Es el mismo gesto de los dedos con dos orientaciones y dos nombres distintos.

¿Hacen falta los mudras para meditar?

No. Son un apoyo, no un requisito. Su utilidad práctica es que dan a las manos una posición definida, y unas manos con instrucciones dejan de reclamar atención a los pocos minutos.

¿Existe evidencia científica sobre los mudras?

Muy poca y de baja calidad. Los estudios disponibles son pequeños y difíciles de replicar. Lo que sí es observable es el efecto atencional: mantener una forma precisa con las manos es una tarea sensorial constante, y esa constancia ancla la atención igual que lo hace contar respiraciones.

¿Se pueden practicar mudras con artritis o dolor articular?

En general sí, porque no exigen fuerza, pero cualquier gesto que provoque molestia se abandona sin buscar variantes forzadas. Apoyar las manos abiertas sobre los muslos es una alternativa completa y no hay ninguna pérdida en usarla.

¿Cuánto tiempo se sostiene un mudra?

Lo que dure la práctica en la que está inserto: cinco minutos de respiración, veinte de meditación. Sostenerlo de forma aislada durante horas, como recomiendan algunos manuales, no tiene respaldo en la tradición ni utilidad evidente.